Santullano — Misa en Rito Hispano

Ayer 24 de octubre de 2026 tuvo lugar en San Julián de los Prados la celebración de la misa en Rito Hispano, presidida por mi amigo Gaspar Muñiz Álvarez, doctor en Liturgia por San Anselmo, y concelebrada por el Párroco, don Jesús Rodríguez de la Vega. La iniciativa fue de este, con la idea original de celebrar la antiquísima fiesta de san Julián, el patrono, en una fecha diferente al 9 de enero, en la que queda deslucida por la cercanía de la Navidad. Por los motivos que fueren, imagino que de tiempo, la misa que se celebró fue la de Santa María, pero esto es secundario.

Como acólitos participamos Henrique Facuriella, amigo de Gaspar y mío, quien acaba de ganar un premio de traducción al Asturiano, y yo. Dos de los asistentes hicieron de lectores y otros dos presentaro las Ofrendas al Celebrante.

La iglesia, conocida familiarmente como Santullano está en la entrada sur del actual Oviedo, un poco separada del centro de la ciudad, en un bulevar junto a la autopista, y con un parque que la rodea. La ubicación no es óptima para una joya tan preciosa pero el crecimiento de las ciudades pocas veces tiene en cuenta matices de este tipo. Es un templo prerrománico de los siglos VIII-IX, con su estructura arquitectónica típica. Pero el interior es deslumbrante. Cualquier fotografía que yo pudiera poner deslucirá esta maravilla. Hay un par de ellas que sirven para hacerse una idea aquí mas es imprescindible entrar y contemplarla para hacerse cargo de su riqueza. Los frescos que se conservan, bastante deteriorados por el tiempo, son una excelente expresión de la fe de los fieles en aquella época y de su visión del templo como el lugar en que el Cordero une la Jerusalén Celeste con la Jerusalén Terrestre, las dos Iglesias, en la Celebración del Misterio. Gracias a Dios que se conserva algo. Esperemos que tanto la Diócesis de Oviedo como el Principado y el Estado Español cumplan sus obligaciones y preserven este tesoro como es debido.

No conocía al Párroco y, si se me permite, diré que me cayó muy bien. Me hizo especial gozo, y lo digo de corazón, el saludo de la Paz que nos intercambiamos durante el rito: me dio la impresión de que era realmente un intercambio de Paz previo a los Misterios Sagrados. También me hizo ilusión oírle hablar con Gaspar, antes de la celebración, de su trabajo en la catequesis familiar, una idea que está dando sus frutos en su parroquia, despacio pero consistentemente. Ojalá lo vea crecer y madurar.

Después de la misa, don Jesús nos invitó a cenar a Gaspar, a Alvin —un seminarista nicaragüense que está ayudándole en la parroquia como parte de su formación— y a mí; Henrique no podía quedarse. La cena fue deliciosa, no ya por los platos, sino también por la conversación: Alvin nos ilustró la situación de la Iglesia en su país, don Jesús y Gaspar nos hablaron con mucha gracia de sus respectivos tiempos en el Seminario Diocesano, y terminamos la cena con la esperanza de que el entorno del altar del templo quede arreglado en breve —lleva ya años esperando un proyecto de la diócesis que no llega y la solución actual es demasiado provisional y nada litúrgica, con dos altares, uno “de verdad” que no puede usarse hoy día y otro temporal que hace su papel pero no es en absoluto acorde al entorno. Una sobremesa muy gustosa y enriquecedora para mí.

Quedamos en que, si Dios quiere, habrá otra celebración así dentro de poco. Ojalá pueda ser y ojalá que el Obispado fomente de verdad la restauración del Rito en esta diócesis que tanto le debe a los fieles que lo celebraron mientras la Iglesia Española estaba esencialmente recluida en el Reino Asturiano. Ojalá. Esto requiere, entre otras cosas, formación científica de presbíteros en el Rito —y en Asturias hay quien la puede impartir perfectamente— y la concesión de las licencias adecuadas a quienes prueben su respeto y diligencia en preservarlo y restaurarlo. Ojalá.

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