Rectificación
Hace dos años pensaba que J. Biden estaba completamente controlado por el entorno social-progresista de sus colaboradores más cercanos, debido al evidente estado de decrepitud del entonces presidente de los EEUU.
Hace dos años creía que un gobierno estadounidense dirigido por D. Trump podría comenzar a librar a Occidente de dos dependencias en mi opinión nefastas: la económica y energética por un lado (de China y de Oriente medio) y la ideológica, heredada de la Ilustración Francesa y de la idea obsesiva de los “derechos civiles” (también francesa), sin obligaciones.
Hoy debo decir, antes de que sea demasiado tarde, que D. Trump se comporta como un dictador. Pero eso no es lo peor.
Lo peor es que su entorno se lo permite.
De momento parece que el Tribunal Supremo, pese a ser de tendencia claramente conservadora, no se está plegando a su voluntad (como sí lo hizo el venezolano, en su día)… Algo es algo.
Pero de la barbarie de Irán no pagará sola ni principalmente D. Trump. Pagará el Vicepresidente, el Secretario de Estado, el Secretario del Departamento de “la Guerra”, los miembros republicanos del Congreso y el Senado que no actúan y, sobre todo, los generales y miembros de los cuerpos de investigación que aceptan participar en esto.
La injusticia se paga. La barbarie se paga. Las atrocidades se pagan.
No necesariamente en esta vida, pero se pagan.
Es evidente que nos ha engañado a todos. Y rectifico. Este hombre es peligroso. Extremadamente peligroso.
No hablé cuando ocurrió todo el asunto sobre el control de fronteras y de inmigración (con el ICE): no me creo suficientemente informado (la información sobre EEUU no llega limpia a España). Ha habido numerosos abusos pero no una persecución sistemática de una raza, o de un grupo social legalmente establecido (cuando se entra ilegalmente en un país, se sabe que existe la ley…).
Pero esto es innombrable. Y es blasfemo recurrir a Dios para defenderlo.