Misa Mozárabe en Abamia

El pasado 14 de diciembre se celebró en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia una misa en rito Hispano-Mozárabe, organizada por el párroco, que casi podría llamar amigo, Diego Macías Alonso.

La iglesia: Pelayo, Gaudiosa y Oriente

El templo está descrito detalladamente en la Wikipedia. Lo más notable es que en ella (en el templo previo, del siglo VIII, que estaba en el mismo lugar que el actual, que es del XII) estuvieron enterrados durante siglos los cuerpos del Rey Pelayo y de su esposa, la Reina Gaudiosa. A pesar de llevar más de quince años viviendo en Asturias, no sabía nada de esto.

   

El del Rey Pelayo es el que tiene la espada real, boca abajo. El otro contiene una inscripción en uno de los lados indicando que es el de Gaudiosa.

Gracias a que la iglesia está orientada —la nave está en dirección Este-Oeste con el presbiterio en el extremo más oriental—, y gracias a que la celebración de su patrona es cercana al solsticio de invierno, y gracias a que el día que hacía fue increíble, pudimos disfrutar de una iluminación maravillosa. No tengo buenas fotografías de la celebración pero incluyo la siguiente para dar un poco de envidia:

Y con esta que se ve debajo, uno puede también hacerse una idea de lo magnífica que debió de ser la vista durante la misa, también para los celebrantes (yo hacía de acólito y no miré al pueblo casi en ningún momento).

El arco de la portada es una maravilla escultórica y teológica. Muestra el momento de la resurrección de los cuerpos de Pelayo y su esposa, con la apertura de todos los sepulcros y la ascensión al cielo de ambos. La foto no le hace justicia…

La zona del presbiterio, según creo que le entendí a mi amigo Gaspar —el párroco de Pravia, doctor en Liturgia, profesor en el Anselmianum de dicha disciplina, y director de orquesta LRSM—, fue reconstruida en el Renacimiento. Aun así, los frescos que posee tienen el estilo del prerrománico asturiano, aunque están cubiertos de residuos. Según él, solo habría que limpiar las paredes para tenerlos a la vista. Esto sería maravilloso. Esperemos que tanto el obispado como los gestores de Cultura del Principado lo hagan pronto.

Una maravilla de templo. El presbiterio está nítido porque el altar continua orientado sobre a cierta altura, así que solo se requirió un ambón centrado para proclamar la Palabra de Dios y los celebrantes y sus acólitos pudimos movernos sin rigideces ni restricciones artificiosas.

La celebración

Llegamos Gaspar, Henrique (un profesor de Formación Profesional experto en diseño y edición, y en todo lo referido al Rito Hispano, entre otras cosas) y yo a Corao, pueblo que forma parte de la parroquia de Abamia, y nos recibió allí Alberto, un ¿fabricante? (siento no saber la palabra precisa) de queso Gamoneu de primera clase. Una persona amable, simpática, servicial y generosa. Con él subimos a la iglesia, que estaba sorprendentemente templada, gracias a que él se había encargado de instalar unas estufas bastante antes. Gaspar nos explicó entonces la historia del templo y procedimos, él, Henrique y yo, a ensayar varias veces la celebración. Alberto se iba encargando de ordenar la iglesia, distribuir el material necesario…

Más tarde llegaron Diego, Modesto y David (espero no estar olvidándome de nadie). Modesto es un diácono que está ayudando a Diego en Cangas de Onís y David es un profesor de religión que hizo de tercer acólito. Tuvimos aun tiempo de ensayar con los celebrantes un par de veces y, a eso de la una, comenzó la misa.

Ya he hablado en otras ocasiones de las celebraciones en Rito Mozárabe de Gaspar, u organizadas por él. En las fiestas solemnes el rito es algo más largo que el Romano actual porque, en esas festividades, la iglesia hispana aprovechaba para orar con riqueza teológica y con afecto filial al Padre. Las oraciones de este día son de una hermosura especial y aprovechan la doble palma de la Patrona —Virgen y Mártir— para explayarse en la gracia que se muestra en cada uno de esos dones. Todo esto, dejando aparte la singularidad de las formas celebrativas y los modos específicos de desarrollarse cada parte del Misterio.

Fue notable la participación tan activa del Pueblo, sin miedo alguno a participar en una misa “distinta” y, por ejemplo, a tomar parte en la presentación de los dones de pan y vino al Ministro con naturalidad y corrección.

Henrique canta como los ángeles y la acústica del templo es agradecida.

Gaspar, que es uno de los grandes especialistas en Liturgia Hispana del país (y por ende, del mundo), quedó tan satisfecho que llegó a decirme que le pareció una celebración de 9 sobre 10 (incluso creo que 9 y medio). La verdad es que tanto Diego como Modesto y David, que nunca habían participado en una misa Mozárabe, lo hicieron con facilidad y naturalidad, y sin miedos artificiales. Al fin y al cabo, si uno se equivoca, lo único que debe hacer es hacerlo bien. Pero no se equivocaron en nada, que yo sepa.

Felicitaciones

Quiero felicitar a Diego por esta iniciativa y, si me lo permiten, al pueblo fiel de Abamia (como parroquia), que incluye Corao y supongo que otros lugares, por su participación. Sería más que deseable que tanto el templo como esta celebración específica recibieran la valoración que merecen por parte de las autoridades: el Arzobispado, primero de todo, y el Ayuntamiento, el Principado, e incluso (sin molestar, eso sí), el Ministerio de Cultura. La iglesia estaba llena y doy por seguro que, con más tiempo y más apoyo institucional, puede conseguirse que esto no sea flor de un día: las personas necesarias para conseguirlo están aquí, ahora. Hacen falta medios.

Henrique y Gaspar se merecen —una vez más— un aplauso por el libelo para seguir la celebración.

Y no quiero terminar sin agradecer de corazón a Alberto su generosidad y darle la enhorabuena por su cuidado de la iglesia de Corao y por el fantástico Belén que mejora cada año.

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