Hopkins a Bridges, 15 de febrero de 1879
(Fragmento)
Hopkins escribe a su amigo R. Bridges tras haberle este sugerido que Edmund Gosse, un poeta y crítico que se estaba labrando la fama por entonces, hablara de su obra.
Las fragilidades gramaticales son parte del original (no debe olvidarse que es una carta). El fragmento se traduce por motivos que resultan obvios tras leerlo.
15 de febrero de 1879, desde St. Giles’s, Oxford
Los énfasis son del autor
[…]
No, no le pidas nada de eso a Gosse. (1) Si yo fuera a publicar mi poesía, y pronto, tal mención sería el “bombo preliminar” [n.t. un juego de palabras intraducible], y permitirlo sería, para mí, deshonroso. (2) En el caso de que yo publicara, una mención en un artículo de una revista haría realmente muy poco, más aún puesto que publicar ahora está fuera de discusión. (3) Cuando digo que no pretendo publicar digo la verdad. No he dado ni pienso dar ningún paso para ello más allá del intento que hice de imprimir mis dos naufragios [n.t. “The Wreck of the Deutschland”, y “The Euridice”] en el Month [n.t. revista jesuita inglesa desde 1864 hasta 2001. Ambos intentos de publicación fueron rechazados]. Si alguien con autoridad supiera que tengo varios poemas publicables y me sugiriera hacerlo no me negaría, me alegraría en parte, aunque no completamente. Así que todo lo que pienso hacer es juntar mis versos en algún sitio —ahora mismo ni siquiera tengo copias correctas—, para que si alguien quisiera, los publique después de mi muerte. Y también eso es poco probable, a la vez que remoto. Podría añadir otras consideraciones, como que si deseara publicar en absoluto, debería ser más o debería al menos tener una continuidad, y ¿esto cómo puede ser? En conciencia no puedo dedicar tiempo a la poesía, ni tampoco tengo los alicientes y las inspiraciones que llevan a otros a componer. El sentimiento, sobre todo el amor, es la gran fuerza motriz y la fuente del verso y la única persona de la que estoy enamorada, raramente, sobre todo ahora, remueve mi corazón sensiblemente y no puedo, las veces que lo hace, “aprovecharme” siempre de ello, sería un sacrilegio. Además, para mí siempre ha sido tan laborioso versificar.